15 de enero de 2015

Perdices

QUELLOS maravillosos años en los que tenía tiempo libre. Sin responsabilidades filiales tenía tiempo para mí. Una de las cosas que hacía era salir a correr por el bosque. Solo o acompañado, con sol o lloviendo, cuando te acostumbras te da completamente igual. Una mañana, durante uno de los recorridos habituales iba raudo con plenitud de fuerzas siguiendo el camino cuando después de una pequeña curva ahí estaban. Era una pareja de perdices. Rompí su tranquilidad y estas, alarmadas por mi molesta presencia, salieron corriendo siguiendo el camino. Las seguí unos segundos que recuerdo perfectamente a cámara lenta, recuerdo que si hubiera querido podría haber acelerado hasta atraparlas. Pero yo no soy así, me gusta la naturaleza libre. Cuando vieron que su opción de escape no era buena optaron por refugiarse en la maleza. Allí se quedaron ellas y de mi memoria remanecen cuando mi memoria quiere.

Perdiz
La simboligía del bestiario es más que curiosa. Sobre todo por que ha ido cambiando con los siglos y curiosamente entre lugares distintos tiene significados parecidos. Hoy hablaré de la simbología de la perdiz, esa ave no migratoria presente en muchos continentes habitados, menos en América y Oceanía.

Mucha de la simbología relacionada con esta ave tiene que ver con su época de celo. Los griegos la consagraron a Afrodita por las danzas que realiza durante el cortejo. También se la relaciona con el diablo. Unos dicen porque encuba huevos de otros y estos cuando salen se van con sus auténticos padres, tal y como hace el diablo con las almas que después siguen la llamada de Cristo. ¡Además tiene los ojos rojos! y eso da miedo.


Su simbología suele ser peyorativa desde que el conde de Salisbury concedió un escudo con tres perdices a un caballero que había destacado por su valor en la batalla pero cuya virilidad estaba entre dicho. Ya sabéis que quiero decir.

¡No pares¡, ¡no pares!
Según el bestiario medieval el macho de la perdiz tenía costumbres "aberrantes" ya que el macho montaba al macho y en heráldica vino a significar la falta de hombría del portador del escudo. Dando una vuelta de rosca dentro de todo esto tan casi esotérico del simbolísmo, cuando la perdiz aparece como cebo de halcón, lobo o cualquier otro bicho significa el rechazo a los que no reúnen las condiciones de valor y virtudes necesarias. Hoy en día todo esto en nuestra sociedad moderna parece bastante homófobo. Me pregunto si con esto es suficiente para ser acusado según la ley catalana contra la homofobia.

La representación heráldica es de perfil, caminando y moteada:

De azur, una perdiz de oro encendida de gules.
El maestro "Lector en la sombra" me comenta sobre el tema de la perdiz en heráldica:
En Inglaterra, existe un caso citado por Maurice Keen (en La caballería, p.218) refiriéndose a John Edam, autollamado gentilhombre y escudero de Hertfordsire, quien por sus tendencias homoxesuales le fueron otorgadas armas en 1410, estando presente el conde de Pembrok y por las referidas tendencias, su blasón fue cargado con la sodomítica perdiz (tres perdices y el campo no lo citan) por orden del conde de Salisbury.
Se refiere a este apartado del  libro originalmente llamado "Chivaldry":


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