5 de diciembre de 2012

El simbolismo en los escudos

URANTE una de las amenas sesiones del cursillo sobre Heráldica de la ICGenHer conducido por el heraldista Gerard Marí i Brull explicó con la ayuda de ilustraciones con un PowerPoint la diferencia entre emblema y símbolo, entre la simbología y la emblemática. Este tema no tiene nada que ver con el diseño heráldico, pero antes de diseñar un escudo nuevo hay que plantearlo y para ello necesitamos tener un conocimiento global de heráldica.


En 1485, Jean Courtoi, rey de Armas de Alfonso V de Aragón, asociaba los esmaltes a las edades de la vida: plata para la infancia hasta siete años, el azur a la niñez hasta los quince, el oro a la adolescencia hasta los veinte años, el sinople con la juventud hasta los treinta años, el gules con la madurez hasta los cincuenta, el púrpura con la ancianidad hasta los setenta y el sable con la decrepitud hasta la mueeeeeerteeeee. 


Este heraldista, conocido por su sobrenombre de Sicilia, también asociaba los esmaltes al carácter: gules con el sanguíneo, el azur con el colérico, el plata con el flemático y el sable con el melancólico. Por supuesto que los esmaltes se han relacionado también con  los elementos: El gules con el fuego, la plata con el agua, el azur con el aire y el sable con la tierra. En su obra da muchos más significados a cada esmalte.


Pasados los años, y los siglos, se seguía dando un simbolismo a todo o al menos este se seguía buscando. En 1830, Herrera Dávila describía los esmaltes con las siguientes asociaciones: el oro con la justicia y la clemencia, la plata con la inocencia y la templanza, el gules con la valentía y el honor, el azur con la justicia y la nobleza, el sinople con la nobleza y la esperanza, el sable con la firmeza y la prudencia y el púrpura con la autoridad y la templanza.  


Estos son los significados que Muarice Keen otorgaba a los esmaltes en su libro La Caballería en 1986: El oro se asocia a nobleza, el gules al valor, el azur a la lealtad, el púrpura generosidad, bla, bla, bla.


Hay ríos de palabras describiendo los significados de los esmaltes, así como las figuras como el león, el águila, la torre, el castillo, el sol, la flor de lis, la grulla, el pelícano, etc. y es que muchas veces se ha querido buscar un significado simbólico a algo que no tiene porqué tenerlo.

Hemos visto escudos de armas donde las cargas allí representadas que tenían un significado:

El escudo de armas de Christopher Deibert lleva un salterio, que es un tipo de arpa y un clarín, ambos instrumentos musicales asociados a la profesión de este señor. Estas cargas tienen un significado. 


Escudo de armas de la Comunidad Autónoma de Madrid. En la entrada en su día lo expliqué:
Los dos castillos hacen referencia a la vinculación histórica de esta comunidad con las dos Castillas: Castilla la Nueva y Castilla la Vieja. Las siete estrellas vienen del escudo de la capital, Madrid y hacen referencia a la constelación de la Osa Mayor.
Estas cargas tienen un significado.


El escudo de armas de Hernán Cortés. Cuando se blasonó el escudo, también se buscó un significado a cada carga y en este escudo hay muchas. El águila para representar al imperio español, las tres coronas evocan a la victoria en Tenochtitlan, el león por su esfuezo y valor, etc. Estas cargas tienen un significado.

Pero esto no ha sido siempre así, todo lo contrario. En los orígenes de la heráldica, los escudos de armas eran emblemas que se utilizaban para identificar al caballero en la batalla. Poco, o nada, importaba su pretendido valor simbólico. Estos escudos NO tienen ningún significado simbólico:

La Casa de Barcelona, o Casa de Catalunya, por supuesto también Aragón, recibe o ha recibido varios nombres. Estas cargas no tienen ningún significado. Los palos rojos y amarillos ya eran un emblema preheráldico y después se plasmaron en su escudo de armas:

Sepulcro de Ramon Berenguer II (1053-1082), conde de Barcelona, Girona, Osona...

Escudo de armas de Nicolás Cotoner y Cotoner. La planta de algodón (CAT cotoner) son armas parlantes. No tienen ningún significado fantasioso o esotérico.


El escudo de armas del Reino de Castilla. Son, evidentemente, armas parlantes. No tienen ningún otro significado o evocación o referencia a otra cosa referente a este tipo de construcciones militares. La carga no tienen ningún simbolismo. El emblema del reino pasó al escudo para ser un escudo heráldico.


El escudo de armas de Roger de Llúria. El más famoso Almirante de la armada real de Pedro el Grande. Las barras no simbolizan nada.

Espero que esto llame a la reflexión. Existe la tendencia de querer dar un simbolismo a cada carga heráldica pero no es necesario, ni tan solo tiene por qué ser aconsejable. Solo es una opción. El espíritu de la heráldica era la de tener un emblema identificador, si es sencillo mejor. El uso de las cargas podía depender de la moda, ser alusivo al linaje, una simple búsqueda de una combinación de formas y colores del agrado del caballero sin tener que buscar un simbolismo subjetivo en ninguna de las cargas. Esta moda de expresar metafóricamente un simbolismo surgió en el siglo XV. La heráldica ya hacía cuatro siglos que existía. Los autores actuales desestiman completamente esos supuestos significados.

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